Una esquina cualquiera del Santiago
más céntrico. Una antigua pared está
tapizada de afiches, casi como un papel mural. Tienen fondo
negro y letras blancas, con una gran imagen de “El joven
manos de tijera”, la película de Tim Burton. Anuncian
una “Fiesta de los Vampiros” en discoteque Blondie, el fin
de semana
Vampiros, sangre, muerte, terciopelo, crucifijos, son algunos
de los elementos que identifica a una de las “tribus” más
grandes y constantes del Santiago urbano: los Dark. Vestidos
de negro, mimetizados con la noche, estos individuos se
reúnen en lugares plenamente identificados, casi
como un ritual. La Blondie, en la Alameda; el Bal-le-duc,
en Irarrázaval; o el viejo local de Av. España.
Identificados por la inmortalidad, fastidiados de la violencia
y la injusticia cotidiana, expresando día a día
lo que otros no se atreven a exteriorizar, los Dark tienen
una potente base conceptual (y musical) que los apoya.
La palabra Dark (cuyo límite con el gótico
es bien difuso) significa obscuridad, optar por un ambiente
de calma en medio de la naturaleza sombría y melancólica.
El color negro aporta el significado de tinieblas, muerte
y emociones profundas. El vampirismo y el sexo, son elementos
que han llegado a convertirse en una alegoría de
este movimiento.
El Dark comenzó como una broma de adolescentes obsesionados
por la obscuridad y la muerte, para convertirse en una nueva
cultura con base en la Inglaterra postpunk.
Se originó en Londres y Alemania, y se desarrolló
en países como Rumania y Checoslovaquia donde el
movimiento Dark se consolidó como una cultura que
ya abarcaba códigos éticos, ideales y estatutos.
El movimiento musical Dark tuvo sus orígenes a finales
de los ’70, con la agonía del punk y la combinación
de este género a una creciente “corriente obscura”.
Las bandas pioneras que empezaron con este movimiento fueron
Joy Division, Bauhaus y los legendarios Siouxsie and the
Banshees. El caso de Bauhaus, liderado por Peter Murphy,
revolucionó la historia de la música
alternativa radicalmente. Cuenta el mito que una noche Peter
Murphy salió al escenario para interpretar “Bela
Lugosi's Death”, vestido con un atuendo de Drácula,
imitando la actuación del actor Bela Lugosi en una
de las películas de horror mas afamadas de la primer
mitad del siglo XX. Este performance de Bauhaus motivó
a muchos para vestirse vampirescamente y usar ese atuendo
como una manera de identificarse con las bandas post-punk
de ese tiempo.
De los Division hablamos hace un tiempo, a propósito
de la New Wave, pero no de Siouxie & The Banshees, grupo
liderado por la carismática Siouxie Sioux, y del
que Robert Smith (sí, el mismo) fuera integrante
en alguna época.
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Claro, pues los destinos de The Cure y la Siouxie se cruzaron
permanentemente en sus comienzos. El trío The Cure
(antes llamado Easy Cure), compuesto por Smith en guitarra,
Laurence Tolhurst en batería y Michael Dempsey en bajo,
nació a allá por 1976, dos años antes
del primer disco de la Siouxie. A principios de los ’80 es
cuando Smith deja un poco “botado” su proyecto The Cure para
unirse a las Banshees. Pero él tenía un camino
definido, independiente.
Los instrumentos utilizados
por la música dark son tanto acústicos como
electrónicos, y lo que realmente se vuelve fundamental
es el contenido, las letras, las atmósferas, todas
las cuales son profundas, de mucho sentimiento. En muchos
de los casos se retoman cantos antiguos y creencias de la
Europa de entre los años 800 y el fin del periodo medieval.
El dark también tiene muchas nuevas bifurcaciones,
como el dark-etéreo, el rock- gótico o el deep-goth,
y a veces también al dark-ambiental lo catalogan como
gótico.
Stoa, Love Spiral Downwards o Chandeen se caracterizaron por
las voces femeninas que transportan al oyente a otro mundo.
La mezcla entre lo etéreo y los sonidos medievales
se hace música en los casos de Dead Can Dance o Love
is Colder than Death, verdaderos clásicos del género.
Y claro no se les podía olvidar de los casi pioneros
del género como los proyectos del sello 4AD como This
Mortal Coil y los Cocteau Twins. 4AD representó y lo
sigue haciendo- uno de los más importantes pilares
del movimiento en el Reino Unido. Y lo fue también
para otros tipos de música -en esa época, apuestas
a futuro- como Pixies.
Garden of Delight o Lacrimosa representan el Dark más
“duro” omás “puro”, con letras y una estética
marcadas por la exacerbación de la muerte y la desesperanza.
También podemos encontrar música derechamente
para vampiros como los casos de Christian Death, Gitane Demonde,
Diamanda Galas, Nina Hagen y hasta Sisters of Mercy, grupo
del que formaba parte Wayne Hussey, quien luego formaría
The Mission. Hussey estuvo hace menos de un mes en nuestro
país, solo, cuando se esperaba que llegara junto a
los miembros originales de su banda (se habían peleado
en Brasil).
El Dark tiene innumerables aristas, subgéneros y matices.
Podríamos estar hablando durante varias semanas acerca
de su comunión con otras formas de arte, como el cine,
el teatro o el cómic. Sin embargo, hemos cumplido con
mostrar algo de lo que ha significado su aporte a la música
y la formación de una comunidad que crece ajena al
paso de los años. Es que los sentimientos, aunque tengan
que ver con tristeza, muerte y melancolía, difícilmente
pasarán de moda.
Por Rodrigo Toledo
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