En el otoño de 1993, los diales locales rotaron
hasta el cansancio un tema llamado "Creep"
de unos emergentes Radiohead. Mientras en esos años,
el epicentro rockero estaba en Seattle, Estados Unidos,
con nombres como Nirvana, Soundgarden, Alice and Chains
y Screaming Trees, el novel quinteto británico
apostaba por un estilo que estaba en las antípodas
de la furia musical yanqui: la melancolía.
Si en su disco debut, "Pablo Honey" (1993),
Radiohead capturaba esas melodías brumosas
y de tristeza congénita que rodean a gran parte
del Reino Unido, su álbum posterior -y su primera
obra maestra-, "The Bends" (1995) venía
a sellar una relación de amor con los sonidos
atormentados.
Casi doce meses antes de lanzar su esperado segundo
opus y con la mayoría de los temas listos para
su exhibición, los ingleses se presentaron
en el tradicional teatro Astoria para mostrar a los
más fanáticos, varias de las perlas
que se estaban cuajando. Editado a fines de los 90
en formato VHS, el concierto celebrado el 27 de mayo
de 1994 acaba de aparecer en DVD bajo el título
"The Astoria London Live".
En poco más de una hora de show, las certezas
abundan: Radiohead es un grupo destinado a subir al
panteón del rock. Liderados por un vocalista
-Thom Yorke- tan enigmático como preciso y
apoyado por instrumentistas que en vivo suenan tan
poderosos como en estudio -y donde destaca el guitarrista
Jonny Greenwood-, la banda realiza una mixtura hábil
e irresistible de "Pablo Honey" y "The
Bends".
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Con un espíritu camaleónico
y mezclando calma y tempestad, dulzura y furia, el concierto
es sencillamente imperdible. Desde el clásico
"Creep" -coreado desde el primero al último
de los asistentes- hasta temas que, con el tiempo, sacaron
pasaporte a la eternidad como "Street Spirit (Fade
Out)", "The Bends", "Fake Plastic
Trees" y "My Iron Lung", los ingleses
beben de la tradición de rock de estadios de
glorias como U2 con una valorable vocación por
buscar originalidad y frescura.
Sin fracturas ni momentos de desperdicio, "The
Astoria London Live" es un registro audiovisual
para atesorar como el más preciado de los regalos.
Poderoso y elegante, en esta obra estamos ante el germen
de un grupo que durante la década, dejará
de ser una de las promesas para convertirse en uno de
los nombres más potentes del rock actual. Sofisticado
y melancólico, el DVD es un material indispensable
para los fanáticos de Radiohead y, también,
para los iniciados en estas melodías hechas en
charcos de lágrimas y nostalgia. Un show para
ver una y otra vez. Imperdible.
Felipe Rodríguez
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