El cantante y tecladista argentino Charly
García es un referente inevitable para la música
latinoamericana, prácticamente desde su debut en
1972 junto a Nito Mestre en el recordado dúo Sui
Generis, y pasando por sus otros proyectos grupales como
La Máquina de Hacer Pájaros, Serú Giran
y la efímera agrupación Porsuigieco, donde
compartía cartel, aparte de Nito Mestre, con los
cantautores Raúl Porchetto, León Gieco y María
Rosa Yorio (su novia por ese entonces). García, siempre
conciente de su talento y lo limitado del medio, supo encausar
su inspiración y cambiar en el momento preciso, que
generalmente coincidía con el momento más
exitoso de cada uno de sus proyectos. De esta forma, en
1982, y tras haber optado por una carrera solista, se hace
cargo de la música de la película Pubis Angelical
y, paralelamente, graba su exitoso álbum Yendo de
la Cama al Living, de enorme repercusión entre la
juventud argentina gracias a la gran difusión dada
por los medios de comunicación a la música
de ese país debido a la prohibición oficial
de difundir música en inglés producto de la
Guerra de las Malvinas.
Ya en este trabajo se advierte una inquietud
por lograr un sonido más moderno y de esta obra se
desprenden canciones antológicas como Inconsciente
Colectivo o Yo No Quiero Volverme Tan Loco. Al año
siguiente, Charly García se embarca de lleno en la
modernización de su sonido y parte a grabar a Clics
Modernos nada menos que a los famosísimos estudios
Electric Lady (creados por Jimi Hendrix en 1968) en Nueva
York asesorado por el connotado productor e ingeniero de
sonido Joey Blayney (el mismo que trabajó con Los
Tres en Fome, La Sangre en el Cuerpo y Hágalo Usted
Mismo) que había trabajado, entre muchos otros artistas,
con The Clash, por ese entonces una de las bandas más
admiradas por García, quien, para la grabación
del disco, se hizo acompañar por los músicos
norteamericanos Larry Carlton en la guitarra, Casey Schverrell
en la batería, y su viejo amigo y compañero
Pedro Aznar en el bajo, quien por esos días se había
establecido en los Estados Unidos.
Con un sonido diametralmente diferente
a lo hecho anteriormente por el artista, Clics Modernos
apareció en un momento en que la música tenía
un compromiso insoslayable con la coyuntura política
y la tónica imperante parecía ser la impuesta
por la canción de protesta desde la década
anterior. Tal vez por eso en un comienzo fue un disco un
poco incomprendido por los incondicionales de Charly García
que no podían entender como había dejado de
priorizar la letra por sobre la música y, peor aún,
música pop bailable.
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Ahora bien, la
jugada magistral de Charly estuvo en ganarse a toda una nueva
generación de seguidores que poco o nada tenían
que ver con sus años hippies y progresivos y que a
la vez comenzaban a enarbolar la bandera de la new wave como
respuesta natural a años de música triste y
desgarradora.
Clics Modernos empieza con la potentísima
Nos Siguen Pegando Abajo (Pecado Mortal), que anticipa claramente
lo que viene, descolocando al prejuicioso y entusiasmando
con una enorme carga de energía que se repite en varios
de los temas del álbum, por ejemplo, en el emblemático
No Me Dejan Salir, que se alternan con temas impregnados de
melancolía como Ojos de Video Tape o No Soy un Extraño,
o de humor negro como es el caso de Dos Cero Uno (Transas)
y Bancate ese Defecto, aunque talvez el tema más emblemático
de Clics Modernos sea Los Dinosaurios, escrita durante los
estertores de la sanguinaria dictadura militar argentina y
donde Charly García saca a relucir una vez su gran
talento como letrista e instrumentista destacando particularmente
la virtuosa introducción en piano de la canción.
A finales de 1983, Charly García monta
su banda de acompañamiento para promocionar Clics Modernos.
En ella reclutó a Willy Iturry en la batería
(con quien ya había trabajado en Yendo de la Cama al
Living), Alfredo Toth en el bajo (el más veterano de
la banda, que incluso había militado en la mítica
banda Los Gatos junto Lito Nebia en los sesenta), Pablo Guyot
en la guitarra, Daniel Melingo en saxo, Fabiana Cantilo en
coros y un jovencísimo Fito Paez en los teclados. Con
esta formación visita Chile por primera vez en una
antológica presentación en el teatro Gran Palace
a mediados de 1984.
El lanzamiento de Clics Modernos significó
un verdadero hito en el rock latinoamericano, a pesar de que
en un comienzo fue tomado con sorpresa por los seguidores
de Charly García, debido a su sonoridad moderna y estilo
bailable, pero rápidamente fue asimilado para llegar
incluso a convertirse, a mi parecer, en uno de sus mejores
trabajos, si no el mejor.
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