Amo de las teclas

Desde las ruinas
o

"Geronimo Jenka/Dream in my heart", ForminX
"Rain and tears", Aphrodite's Child, 1968
"Aphrodite's Child", Aphrodite's Child, 1969
"It's five o'clock", Aphrodite's Child, 1969
"666", Aphrodite's Child, 1970
"L'apocalypse des animaux", Vangelis, 1973
"Heaven and hell", Vangelis, 1975
"Albedo 0.39", Vangelis, 1976
"Spiral", Vangelis, 1977
"Chariots of fire", Vangelis, 1981
"Blade Runner", Vangelis, 1982
"Direct", Vangelis, 1988
"1942", Vangelis, 1992
"Mythodea", Vangelis, 2002

 

 
     
El músico de origen helénico es una leyenda en vida. Uno de los creadores y más grandes cultores del llamado new age sigue tal prolífico como siempre, aun a sus 60 años de vida.

 
     

Pocos músicos pueden dar cuenta de una trayectora tan extensa -e intensa- como la de Evanghelos Odyssey Papathanassiou, verdadero nombre del conocidísimo Vangelis.

No el primero, pero si uno de los pioneros en el uso de los sintetizadores, este músico nacido en Grecia el 29 de marzo de 1943 se mantiene vigente, aunque con un perfil mucho más bajo -artística y comercialmente- que en su "época dorada".

Desde pequeño, Vangelis manifestó su afición a la música, a través de su entrega al piano; y a los sonidos en general, gracias a una radio en la que no ubicaba emisoras, sino frecuencias e interferencias. Una señal de que no iba a ser un creador convencional.

A los cuatro años ya componía sus propios temas, con lo que tenía a mano. Y a los seis debutaba interpretando dichas composiciones ante un teatro repleto con dos mil personas.

Sin preparación formal, y creando un estilo basado en la improvisación (aunque dicha palabra no sea la que mejor lo describa), Vangelis se irguió como uno de los músicos más iconoclastas de su generación y, por cierto, como uno de los símbolos de la producción cultural helénica.

Al tiempo que el rock and roll se apoderaba del mundo, Vangelis, bajo del nombre de "Vagos", forma su primer grupo musical. Forminx, nombre de la agrupación edita su primer disco a mitad de la década del '60, convirtiéndose en un fenómeno popular en Grecia.

A cargo de un Hammond B3, el joven Vagos deslumbraba con sus texturas sonoras, imposibles de copiar por los tecladistas alrededor del mundo, al menos, hasta la llegada de nuevas y más sofisticadas máquinas.

El grupo tuvo una corta duración, y se disolvió en 1966. Entonces Vangelis se dedicó a la producción, e incursionó por primera vez en la musicalización de una película, la exitosa "Operation Apollo" (1968).

No tardaría en reunirse con nuevos compañeros, para su segundo intento grupal, denominado Papathanassiou Set, en el que compartió créditos con el notable y adiposo Artemios "Demis" Roussos.

Con su mismo compañero, más Loukas Sideras, crearon Aphrodite's Child, publicando un tetralogía de discos que culminó con el genial "666", de 1970. Entonces, decidieron seguir carreras separadas.

Vangelis giró su vista de manera permanente hacia el celuloide, destacando su trabajo para la banda sonora de la gala "L'apocalypse des animaux", del director Frederic Rosiff. Contratado por RCA, también edita resonantes discos solistas, como "Heaven and hell" (1975), y realiza trabajos en conjunto con el vocalista de Yes, Jon Anderson.

La incorporación del secuenciador a su trabajo trae consigo la edición de "Albedo 0.39", disco conceptualmente basado en el universo y la astronomía. En el 77 publica "Spiral", que lo acerca al trabajo del francés Jarre, que por ese entonces también ganaba terreno en la misma área de la electrónica, la música que se iba a dar en llamar, new age.

La música compuesta para el filme "Carros de fuego" lo transformó en mega-estrella mundial, y le valió un premio Oscar en 1981, dando inicio a una época de "popularidad" bastante ajena, al menos, desde la disolución de su primer grupo.

Siguió trabajando con Anderson, además de realizando scores para películas como "Missing" (basada en un hecho ocurrido en Chile, durante la dictadura) o "Blade Runner". Y en los '90, quizá intencionalmente, quizá inconscientemente, se fue retirando del "mainstream", para volver sobre sí mismo.

Después del cambio de milenio, el bajo perfil de Vangelis sólo iba a quebrarse con la edición de "Mythodea" (comentado alguna vez en nuestra página), que trata de recobrar el espíritu de sus mejores años, pero que se queda en el intento.

Con 61 años, el músico griego tiene un sitial ganado en la evolución de la música electrónica. Y también en su gestación. Lúcido como pocos, su inspiración ha servido de motivo para que millares de músicos de volcaran un día a los teclados. Un aporte permanente, que va más allá de su talento y la trascendencia de su obra.

 

Por Rodrigo Toledo


 
 
 
 
Noticias Audioanálisis Brújula   Cuerpo y Alma Raices Plug & Play Zona DVD Disco Inmortal El Maestro dice
o