Pocos músicos pueden dar cuenta de una trayectora
tan extensa -e intensa- como la de Evanghelos Odyssey Papathanassiou,
verdadero nombre del conocidísimo Vangelis.
No el primero, pero si uno de los pioneros en el uso de
los sintetizadores, este músico nacido en Grecia
el 29 de marzo de 1943 se mantiene vigente, aunque con un
perfil mucho más bajo -artística y comercialmente-
que en su "época dorada".
Desde pequeño, Vangelis manifestó su afición
a la música, a través de su entrega al piano;
y a los sonidos en general, gracias a una radio en la que
no ubicaba emisoras, sino frecuencias e interferencias.
Una señal de que no iba a ser un creador convencional.
A los cuatro años ya componía sus propios
temas, con lo que tenía a mano. Y a los seis debutaba
interpretando dichas composiciones ante un teatro repleto
con dos mil personas.
Sin preparación formal, y creando un estilo basado
en la improvisación (aunque dicha palabra no sea
la que mejor lo describa), Vangelis se irguió como
uno de los músicos más iconoclastas de su
generación y, por cierto, como uno de los símbolos
de la producción cultural helénica.
Al tiempo que el rock and roll se apoderaba del mundo,
Vangelis, bajo del nombre de "Vagos", forma su
primer grupo musical. Forminx, nombre de la agrupación
edita su primer disco a mitad de la década del '60,
convirtiéndose en un fenómeno popular en Grecia.
A cargo de un Hammond B3, el joven Vagos deslumbraba con
sus texturas sonoras, imposibles de copiar por los tecladistas
alrededor del mundo, al menos, hasta la llegada de nuevas
y más sofisticadas máquinas.
El grupo tuvo una corta duración, y se disolvió
en 1966. Entonces Vangelis se dedicó a la producción,
e incursionó por primera vez en la musicalización
de una película, la exitosa "Operation Apollo"
(1968).
No tardaría en reunirse con nuevos compañeros,
para su segundo intento grupal, denominado Papathanassiou
Set, en el que compartió créditos con el notable
y adiposo Artemios "Demis" Roussos.
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Con su mismo compañero,
más Loukas Sideras, crearon Aphrodite's Child, publicando
un tetralogía de discos que culminó con el genial
"666", de 1970. Entonces, decidieron seguir carreras
separadas.
Vangelis giró su vista de manera permanente hacia
el celuloide, destacando su trabajo para la banda sonora de
la gala "L'apocalypse des animaux", del director
Frederic Rosiff. Contratado por RCA, también edita
resonantes discos solistas, como "Heaven and hell"
(1975), y realiza trabajos en conjunto con el vocalista de
Yes, Jon Anderson.
La incorporación del secuenciador a su trabajo trae
consigo la edición de "Albedo 0.39", disco
conceptualmente basado en el universo y la astronomía.
En el 77 publica "Spiral", que lo acerca al trabajo
del francés Jarre, que por ese entonces también
ganaba terreno en la misma área de la electrónica,
la música que se iba a dar en llamar, new age.
La música compuesta para el filme "Carros de
fuego" lo transformó en mega-estrella mundial,
y le valió un premio Oscar en 1981, dando inicio a
una época de "popularidad" bastante ajena,
al menos, desde la disolución de su primer grupo.
Siguió trabajando con Anderson, además de realizando
scores para películas como "Missing" (basada
en un hecho ocurrido en Chile, durante la dictadura) o "Blade
Runner". Y en los '90, quizá intencionalmente,
quizá inconscientemente, se fue retirando del "mainstream",
para volver sobre sí mismo.
Después del cambio de milenio, el bajo perfil de Vangelis
sólo iba a quebrarse con la edición de "Mythodea"
(comentado alguna vez en nuestra página), que trata
de recobrar el espíritu de sus mejores años,
pero que se queda en el intento.
Con 61 años, el músico griego tiene un sitial
ganado en la evolución de la música electrónica.
Y también en su gestación. Lúcido como
pocos, su inspiración ha servido de motivo para que
millares de músicos de volcaran un día a los
teclados. Un aporte permanente, que va más allá
de su talento y la trascendencia de su obra.
Por Rodrigo Toledo |